Esta semana se han disputado los partidos de ida de las semifinales de la Champions, y aunque el Real Madrid no participaba porque está empeñado en tropezar una y otra vez con la misma piedra (los malditos octavos de final), se podía hacer una lectura en clave blanca de los dos partidos.
El equipo y la afición madridista miraban con envidia, no hay que negarlo, el Inter de Milán-Barcelona disputado en el Giuseppe Meazza. Un partido tremendo, intenso, entre dos grandes equipos. Para el Madrid, mirando sus propios intereses, es vital que los azulgranas se despisten de la Liga con esta eliminatoria. El cansancio del partido y del largo viaje en autocar podría afectar a los de Pep Guardiola. Este fin de semana se enfrentan en el Camp Nou al Xerez, el colista, un partido asequible salvo que Messi y compañía tengan las piernas pesadas y la cabeza en la dolorosa derrota en Milán, que ha complicado, y mucho, el deseo azulgrana de ganar la Champions en el Santiago Bernabéu. El equipo de Gorosito ha mejorado mucho en las últimas jornadas, pero para puntuar en Barcelona, lo que sería una proeza, necesita que el rival no esté al 100%. Lo más lógico y probable es que pague el pato de la derrota culé en la Champions, pero también podría hurgar en la herida barcelonista y cerrar una semana negra para el hexacampeón.
El Madrid también ponía los ojos en José Mourinho. El entrenador del Inter suena todos los años como candidato al banquillo que ahora ocupa Manuel Pellegrini, y este año con más fuerza si cabe, al menos desde ciertos medios de comunicación. El Inter jugó un gran partido, pero ni los dirigentes ni los aficionados madridistas deben engañarse: el sistema de 'Mou' es soporífero ante los equipos que se cierran atrás, que en el caso del Madrid son la mayoría. Si a Pellegrini le llueven los palos cuando está a un punto del mejor Barça de la historia y ha batido varios récords, no sé qué pasaría con Mourinho y su fútbol arrollador en lo cuantitativo, los resultados, y monótono en lo futbolístico.
El buen partido del interista Sneijder sirve de enlace con la otra eliminatoria, el Bayern-Lyon. En el equipo bávaro destaca Robben, holandés y ex jugador del Madrid como el anterior. Son muchas las voces que ahora dicen que Florentino Pérez se equivocó al venderlos, pero yo no estoy de acuerdo, o no al menos del todo.
De todas formas, si en verano, antes de las no elecciones a la presidencia blanca, me dicen que el Madrid se va a desprender de Robben y Sneijder para traer a Cristiano y Kaká, lo hubiera firmado. Lo malo es que Kaká no está funcionando como se esperaba.
Seguro que muchos madridistas, y el primero Florentino, también observaron con lupa a Ribery. Pues el francés, al que muchos sitúan en la galaxia blanca la próxima campaña, enterró, creo que definitivamente, sus esperanzas de jugar en el Madrid, al menos a corto plazo. Lleva un año con continuas lesiones, pocos goles, demasiadas declaraciones en la prensa dejándose querer por unos y otros y, para acabar de rematarlo, un escándalo sexual con una prostituta con ganas de sacar beneficios económicos de las relaciones con sus clientes más allá de los tradicionales. Silva y Cesc me parecen jugadores mucho más interesantes para el Madrid, tan buenos como el francés y mucho menos conflictivos.
Un saludo
