Si nos fiamos de todo lo que dicen los periódicos, las radios y las televisiones, la clave del clásico del sábado va a estar en la capacidad o no del Madrid para frenar a Leo Messi. Es indudable que el jugador argentino del Barcelona está en el mejor momento de su carrera, que se le caen los goles de los bolsillos y que parece imparable. Siempre que su equipo lo necesita, aparece y marca, y sus goles son tan variados que se antoja difícil encontrar un antídoto.
¿Debería poner el Madrid un marcaje individual a La Pulga? Yo no soy partidario de esto. Me parece táctica de equipo pequeño cuando juega contra un grande. Y el Madrid no es eso. Además, en el caso del Barça hay tantos futbolistas buenos que centrarse en uno me parece una temeridad. Manuel Pellegrini debería tomar dos decisiones sobre la zaga de cara al clásico del Santiago Bernabéu: la primera, sacar a Marcelo del lateral izquierdo. El brasileño es muy ofensivo y si juega, su parcela del campo va a ser un coladero. Como medio ofensivo vale, incluso como lateral ante equipos medianos o modestos. Pero ya se vio el roto que le hizo Navas en Sevilla, y ponerle con Messi sería lo mismo que pegarse un tiro en un pie. La segunda decisión debe ser sustituir al brasileño por Arbeloa, que ya ha demostrado reiteradas veces que sabe cómo frenar al explosivo jugador argentino. El fútbol no es una ciencia exacta, pero sin duda el español ofrece más garantías que Marcelo en este aspecto.
No todo es tan sencillo como elegir al mejor . Messi tiende a moverse por todo el campo, por lo que todos los defensas del Madrid, así como Xabi Alonso y su acompañante, ya sea Gago o Lass, deben estar pendientes de ofrecerse ayudas unos a otros para frenar al barcelonista. La concentración va a ser clave. Por supuesto, lo más probable es que Messi reciba alguna falta.
Junto a la concentración, el otro aspecto vital que debe cuidar el Madrid es la intensidad. No puede permitirse momentos de relajación como suele hacer en todos los partidos porque lo pagaría muy caro. Debe presionar de forma agobiante y salir con velocidad. Cristiano y el Pipita Higuaín pueden hacer mucho daño a la zaga del Barcelona. Walcott, del Arsenal, enseñó el camino. Quizá sea imposible quitar el esférico al Barcelona (el Arsenal ni lo olió y es un equipo que suele tener mucha posesión de balón), pero se puede conseguir que lo tenga sobre todo en zonas inofensivas, lejos de la portería de Casillas. Es algo que consiguió el equipo de Pellegrini en la ida en el Camp Nou, de donde mereció volver con un empate. Ése debe ser el gran objetivo. Poner minas al rival, pero al mismo tiempo buscarle las cosquillas en su campo. Al fin y al cabo, Guardiola y los suyos también tienen que preocuparse de los grandes jugadores que tiene el Madrid.
Un saludo
PD: Por cierto, yo no veo al Barcelona tan bien como el año pasado a pesar de sus últimos resultados. Al que veo a un nivel superior, estratosférico, es a Messi, que gana los partidos él solo, pero los de Guardiola acusan el bajón de juego de Iniesta. Los azulgranas juegan bien, eso es indiscutible, pero este año han alcanzado la plenitud con menos frecuencia que en 2009.

No hay comentarios:
Publicar un comentario